La capacidad de mantener la concentración, interpretar las condiciones cambiantes y decidir en el momento adecuado es cada vez más determinante en el mundo empresarial. Estos reflejos no siempre se desarrollan en las salas de reuniones: en ocasiones, una pasión ajena al trabajo se convierte en una gran escuela de liderazgo.
De una pasión de infancia a un estilo de vida
Para nuestro CEO, Ahmet Toprakçı, esa pasión son las motos. Lo que empezó en su infancia ha ido mucho más allá de un simple pasatiempo con los años y se ha convertido en un estilo de vida que exige atención, disciplina y una sólida conciencia de la seguridad. Toprakçı, que hace alrededor de una década realizó cursos profesionales de conducción avanzada, tiene hoy motocicletas de estilos muy diversos, desde scooters clásicas hasta bobbers vintage de gran cilindrada.
Acostumbrado a rodar en condiciones tan distintas como el tráfico urbano, el desierto, los caminos embarrados o las rutas de larga distancia, Toprakçı encuentra huecos para subirse al sillín pese a su agenda exigente. Que el mes pasado acudiera en moto a un programa de televisión con código de vestimenta formal dice mucho del lugar que ocupa esta pasión en su día a día.
Más que un medio de transporte: la cultura motera
La cultura motera es una parte fundamental de esta pasión. Atraído también por su faceta de estilo de vida, desde la búsqueda de piezas vintage hasta las visitas a tiendas de motos en distintos países, Toprakçı señala que citas como The Distinguished Gentleman’s Ride, que reúne a los aficionados a las motos clásicas y retro para concienciar sobre la salud masculina, demuestran que el motociclismo tiene un espíritu y un sentido de comunidad propios. Comparte además esta afición con su hija y considera fundamental que su relación con las motos sea segura y responsable desde el principio.
El foco que se aprende en el sillín también cuenta en el trabajo
Lo que más une a Toprakçı a las motos es que la conducción te mantiene por completo en el presente. Desde el sonido de la carretera hasta el menor cambio en el asfalto, desde los movimientos de los vehículos que te rodean hasta los posibles riesgos, en cuanto te sientas en el sillín tienes que leer cada detalle y anticipar además la siguiente maniobra de los demás conductores. Para Toprakçı, la moto es más una cuestión de conciencia que de velocidad, y está convencido de que ese mismo foco tiene un equivalente muy claro en el trabajo y en el liderazgo.
“Me hace sentir libertad y responsabilidad al mismo tiempo”
“Para mí, la moto es mucho más una cuestión de conciencia que de velocidad. En cuanto te sientas en el sillín, tu mente no puede irse a ningún otro sitio: tienes que leer la carretera, los vehículos que te rodean e incluso el cambio más pequeño en el asfalto. Al mismo tiempo, hay que pensar un paso por delante, anticipar los riesgos y, cuando hace falta, tomar decisiones rápidas pero serenas. Creo que este enfoque tiene un equivalente muy potente en el mundo empresarial y en el liderazgo. La moto me recuerda que debo permanecer en el presente, mantener el foco, asumir riesgos controlados y adaptarme a las condiciones cambiantes. Además, cuando vuelvo del trabajo en moto, mi mente se despeja porque toda mi atención ha estado puesta en la conducción. Eso es justamente lo que me hace sentir libertad y responsabilidad al mismo tiempo”.
Lo que cuenta Ahmet Toprakçı nos recuerda hasta qué punto son sencillos, en el fondo, los conceptos de los que tanto hablamos en el mundo empresarial. En una etapa marcada por la incertidumbre y por la necesidad de decidir cada vez más rápido, lo que mantiene en pie a las empresas no es saber de antemano qué va a pasar, sino interpretar bien las condiciones cambiantes y conservar la sangre fría. Toprakçı dice que eso lo aprendió en el sillín. En la moto, igual que en el trabajo, no eliges tú solo el camino, pero cómo lo recorres depende únicamente de ti.


